Un fabricante de zapatos inglés mandó a dos vendedores
a África con el objeto de ampliar el mercado de su empresa
Uno de ellos fue enviado al Norte del Continente, y el otro
al sur. A los pocos días, el fabricante recibió simultáneamente
dos telegramas urgentes, uno de cada vendedor.
El telegrama proveniente del norte decía:
"Favor enviar el boleto de regreso. Aquí no se pueden vender
zapatos: todo el mundo anda descalzo".
El telegrama del sur, en cambio, decía: "Favor enviar cien mil
pares de zapatos, en todas las tallas. Aquí se pueden vender
muchos zapatos: todo el mundo anda descalzo".
Contrariamente a lo que alguien pudiera pensar, ¡Existe oportunidades de negocio en los países en desarrollo!
Es indudable que en los tiempos modernos los profesionales debemos adaptarnos a las nuevas situaciones y tendencias, como en el caso de Jim Patell que enseña un curso de Diseño Empresarial para la Asequibilidad Extrema, cuya misión de la clase es enseñarle a una nueva generación de emprendedores a usar su ingenio en los negocios y la ingeniería para diseñar y vender productos -de manera rentable- en el mundo en vías de desarrollo.
Otro factor que es determinante es que al principio nuestros productos no nos arrojarán sumas astronómicas de ganancia, sino más bien que en los países en desarrollo el trabajo de los profesionales es brindar una mejor forma de vida a estos pobladores, a manera de ayuda social. Por ejemplo un empresario que crea un servicio de telefonía móvil sin ánimo de lucro en Bangladesh, o el fundador de otra empresa sin ánimo de lucro que proporciona servicios médicos en Mozambique, o un ejecutivo de una gran farmacéutica cuyo equipo descubre cómo suministrar un maíz híbrido de alto rendimiento a las granjas más pobres de México.1
Es necesario también que las instituciones internacionales se preocupen más por los países en vías de desarrollo, el Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, abogó en Ginebra por programas más importantes de reactivación económica en los países industrializados y pidió mayor ayuda financiera para las naciones en vías de desarrollo.2 Las naciones en vías de desarrollo no sólo necesitan de esta ayuda financiera sino también de proyectos innovadores que mejoren su calidad de vida, que les permitan ahorrar tiempo y energía para dedicarla a actividades productivas que les generen ingresos para salir de esta manera de la pobreza o incluso de la miseria en que viven algunas familias en las zonas mas pobres de África y de América Latina.
Existen otro tipo de productos que sin ser en extremo costoso ayudarían mucho a los habitantes más humildes de los países en desarrollo, por ejemplo el celular, Iqbal Quadir dice:
“Aquí, en el mundo desarrollado, la aportación de un teléfono más no es gran cosa. Pero si introduces un teléfono más en un país pobre, el valor que genera sobre el PBI es enorme”. Sin embargo, Quadir también descubría que las organizaciones que promueven el desarrollo –tales como el Banco Mundial- apenas tenía proyectos de telecomunicaciones.
Quadir también tuvo que demostrar que a pesar de que un teléfono –en especial un teléfono móvil- pueda parecer un bien de lujo, la realidad es que no disponer de teléfono es algo extremadamente caro. “La gente pobre de hecho está pagando mucho por no tener teléfono”, dice Quadir. Entre el tiempo malgastado y las oportunidades perdidas, no tener teléfono puede resultar muy costoso.3
(1)http://www.wharton.universia.net/index.cfm?fa=viewArticle&ID=888
(2) http://www.milenio.com/node/182199
Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001